14/8/12

Ritmo

Me encanta sentarme delante del teclado y que los dedos empiecen a hacer su trabajo. Crear un capitulo entero en una tarde, es muy gratificante. Aunque sea en bruto, después habrá que hacerle mil y una limpiezas, pero ver como van fluyendo las palabras, y se plasman en la pantalla a medida que vas tecleando.  Pensar... cuatro detalles más, dos pasos por aquí, una carrera por allá, y que salga todo fluido, me deja una sensación muy agradable. Tengo amigos que me dicen, intento escribir un relato corto, de cuatro hojas o de 1500 palabras, y llevo un mes y nada, bueno, hay géneros más difíciles que escribir que otros, pero ese ritmo más o menos es el que llevo yo a diario. Por suerte mi trabajo "oficial" me permite sentarme y poder escribir sin muchas interrupciones.
Anoche en la cama, no podía dormir, y me vino a la cabeza una imagen, yo creo que potente, que me soluciona un pequeño problema que se me planteaba de cara a los siguientes capítulos. El hilo argumental está claro, pero los detalles que lo envuelven, se van desarrollando, variando a veces aquí y allá, mientras intento encaminar los capítulos en la dirección adecuada. Una vez leí que el buen escritor es el que sabe controlar a sus personajes. Llevarlos hacia donde a él le interesa. Yo debo ser muy malo, por que soy incapaz de hacer eso. Mi misión consiste en negociar con ellos, una y otra vez, con este, con aquel, una se quiere ir por allí y el otro quiere regresar a otro lado. Por fortuna, parece que tenemos un pacto no escrito y de vez en cuando me escuchan y tienden a hacer lo que les pido, mas bien suplico e imploro por ello, les prometo grandes recompensas, y finalmente, sea por el camino mas largo, o sea por un atajo, tienden a encaminarse hacia donde creo que deben ir. Cuando la psicología no es suficiente, por arte de magia, aparece Ukyo, y con algunas ideas, hace que reconducirlo todo, sea un poco mas facil.

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