20/8/12

Fragmento

Fragmento del capítulo 18 de Dólica 1 para los impacientes.

"XVIII
Cortinas.

XXX se dirigió hacia unos cortinajes en el interior de sus aposentos. Estaba al lado de una de las diminutas ventanas que daban en dirección al río y a la ciudad. Recogió la tela de color carmesí, revelando una plancha de madera suspendida sin ningún medio visible en la pared. Se sentó con las piernas cruzadas sobre una alfombra de múltiples colores,  frente al rectángulo blanco formado por dicha madera, que recordaba vagamente a una puerta y comenzó a recitar una letanía. Durante eternos minutos permaneció en la misma postura frente al blanco rectángulo, que tenia una altura ligeramente superior a la de un hombre. La cantinela se repetía una y otra vez. Una y otra vez.

Finalmente, el mago se derrumbó por el suelo, dormido o inconsciente, era difícil de saber. En su sueño, se incorporaba y cautelosamente se aproximó a la pared. La superficie de madera frente a él se había transformado, había ganado consistencia y solidez, parecía haberse encastrado en la pared de regia piedra, convirtiéndose realmente en una piedra. Tras ella, el frio vacio de la caída de decenas de metros hacia el patio interior de la universidad, visible desde la ventana cercana, aguardaba a quien osara abrirla. En uno de sus márgenes había aparecido un pomo, y a la altura de los ojos del mago, se dibujaban unos símbolos, unas místicas runas, que ni él ni nadie a quien hubiera consultado, habían logrado descifrar. Transformada por completo en una puerta, de madera gastada por el paso de eones, casi fosilizada, y a la vez frágil como un suspiro. El pequeño pomo redondo estaba fabricado con algún material parecido al hueso, en realidad parecía poco gastado en comparación con el resto de la puerta, daba la impresión que a pesar del tiempo, pocos habían sido los que habían accedido a el, o en caso de hacerlo, haber tenido el valor de aferrarse y hacerlo girar. Lo tomo, rodeándolo con la palma de su mano, notando calor que desprendía, como si al otro extremo el sol lo calentara cruelmente.

Antes de abrir la puerta, se giró hacia sus habitaciones. Su cuerpo físico seguía tendido en el suelo, a escasos pasos de él. Como siempre, ver su propio cuerpo lejos de si mismo, era una sensación desconcertante. La mano sobre el pomo, lo hizo girar, y la puerta se abrió, como si hubiera estado esperando aquel momento, como si tuviera una conciencia que dijera, ahora sí."

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