"XVIII
Cortinas.
XXX se dirigió hacia unos cortinajes en el
interior de sus aposentos. Estaba al lado de una de las diminutas ventanas que
daban en dirección al río y a la ciudad. Recogió la tela de color carmesí, revelando
una plancha de madera suspendida sin ningún medio visible en la pared. Se sentó
con las piernas cruzadas sobre una alfombra de múltiples colores, frente al rectángulo blanco formado por dicha
madera, que recordaba vagamente a una puerta y comenzó a recitar una letanía.
Durante eternos minutos permaneció en la misma postura frente al blanco
rectángulo, que tenia una altura ligeramente superior a la de un hombre. La
cantinela se repetía una y otra vez. Una y otra vez.
Finalmente, el mago se derrumbó por el suelo, dormido
o inconsciente, era difícil de saber. En su sueño, se incorporaba y cautelosamente
se aproximó a la pared. La superficie de madera frente a él se había
transformado, había ganado consistencia y solidez, parecía haberse encastrado
en la pared de regia piedra, convirtiéndose realmente en una piedra. Tras ella,
el frio vacio de la caída de decenas de metros hacia el patio interior de la
universidad, visible desde la ventana cercana, aguardaba a quien osara abrirla.
En uno de sus márgenes había aparecido un pomo, y a la altura de los ojos del
mago, se dibujaban unos símbolos, unas místicas runas, que ni él ni nadie a
quien hubiera consultado, habían logrado descifrar. Transformada por completo en
una puerta, de madera gastada por el paso de eones, casi fosilizada, y a la vez
frágil como un suspiro. El pequeño pomo redondo estaba fabricado con algún
material parecido al hueso, en realidad parecía poco gastado en comparación con
el resto de la puerta, daba la impresión que a pesar del tiempo, pocos habían
sido los que habían accedido a el, o en caso de hacerlo, haber tenido el valor
de aferrarse y hacerlo girar. Lo tomo, rodeándolo con la palma de su mano,
notando calor que desprendía, como si al otro extremo el sol lo calentara
cruelmente.
Antes de abrir la puerta, se giró hacia sus
habitaciones. Su cuerpo físico seguía tendido en el suelo, a escasos pasos de
él. Como siempre, ver su propio cuerpo lejos de si mismo, era una sensación
desconcertante. La mano sobre el pomo, lo hizo girar, y la puerta se abrió,
como si hubiera estado esperando aquel momento, como si tuviera una conciencia
que dijera, ahora sí."
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