En fin... este capitulo... este
capitulo... me trae por la calle de la amargura. Está ahí desde el principio. De
hecho era el comienzo del libro. Cowell apoyado en el alfeizar de la ventana
mientras se celebra el juicio, observa la ciudad, la capital del reino, desde
lo alto, rememorando tiempos pasados, la guerra civil, su primer encuentro con
el monarca, su boda... y a la vez se va explicando la fisonomía de ambas
ciudades, situadas una a cada lado del río. Lo cierto es que este
capitulo era inicialmente larguísimo y muy, muy espeso, he intentado
recortarlo, aligerarlo, hacerlo mas fácil de mil y una maneras. Aun así, diría
que no es del cual estoy más contento de como ha quedado. No se más. Pido
disculpas y os emplazo a que lo leáis con paciencia, pues se explican muchas
cosas importantes para futuros acontecimientos.
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